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El convenio de la Sociedad de Socorro del Barrio Trece

Sociedad de Socorro del Barrio Trece de Salt Lake City

Residencias privadas, Salt Lake City, Territorio de Utah

14 de junio de 1854 y 6 de mayo de 1857


Matilda Matey Dudley Ferguson Paschall Busby (1819–1895) estaba muy familiarizada con los indios americanos. Su historia familiar sostiene que los indios atacaron a la familia Dudley cuando ella era bebé. A su padre, Lawson, le arrancaron la cabellera y lo asesinaron, y su madre y ella fueron secuestradas y más tarde se escaparon, tal vez a Ohio, donde Matilda se casaría años más tarde con su primer esposo, Stephen Ferguson1. Dudley se bautizó en noviembre de 1849; luego emigró en 1851 con su hijo, Henry Ferguson, a Salt Lake City, donde vivieron en el Barrio Trece2.

Cuando los Santos de los Últimos Días llegaron al Valle del Lago Salado en 1847, comenzaron a cultivar relaciones con los indios americanos del lugar, negociando en conflictos sobre la tierra, el agua y otros recursos naturales. Los indios utes y otros pueblos nativos pronto se vieron inmersos en una devastadora década de enfermedad como resultado de las enfermedades propagadas por los colonos mormones3. El 24 de enero de 1854, varias mujeres de todo Salt Lake City se reunieron para hablar de “la importancia de organizar una sociedad de mujeres con el propósito de confeccionar ropa para las mujeres y los niños indígenas”4. A la semana siguiente se reunieron en casa de Matilda Dudley, la eligieron como presidenta y tesorera de la nueva sociedad y decidieron que todos los miembros debían pagar una cuota de veinticinco centavos, además de donar horas de trabajo “para el beneficio de aquellos indios que parecieran ser los más menesterosos o merecedores de nuestra compasión y nuestro socorro”5. Esta era una de tantas organizaciones de este tipo que había por todo el territorio6.

Unos meses después, Brigham Young hizo un llamamiento formal a las mujeres de Salt Lake City de que unieran sus esfuerzos para coser ropa para los pueblos nativos, e instruyó a los obispos para que organizaran sociedades de socorro en cada barrio7. La Sociedad de Socorro de Dudley para los indios se disolvió, y ella fue una pieza clave en la organización de la Sociedad de Socorro del Barrio Trece de Salt Lake City, el 7 de junio de 18548. A la semana siguiente, presentó un “convenio” para las hermanas de la Sociedad de Socorro, que evocaba el consejo que dio Emma Smith en la Sociedad de Socorro de Nauvoo de que las hermanas estuvieran unidas y no hablaran mal las unas de las otras ni de los líderes de la Iglesia9. Las actas de las reuniones de la Sociedad de Socorro del Barrio Trece dejan constancia de que las mujeres hacían donaciones, cosían ropa, acolchados y alfombras de retales, y trenzaban sombreros de paja, todo lo cual se confeccionaba “como de costumbre, de manera amable, útil y social”. La organización hacía cada año un receso en invierno, cuando el frío era demasiado intenso para juntarse a trabajar10.

Tres años después, el 6 de mayo de 1857, Dudley —que por entonces se había casado con Joseph Busby y había cambiado su apellido— volvió a emitir el mismo convenio, prácticamente palabra por palabra. Es probable que ese convenio, el cual se reproduce aquí, estuviera dirigido a los nuevos miembros que se habían unido a la Iglesia después de 1854, o bien fuera una reiteración del objetivo de la sociedad11. Tanto la versión de 1854 como la de 1857 del breve discurso de Dudley reflejan su visión para la organización de este grupo local y su conexión con la Sociedad de Socorro general. La Sociedad de Socorro del Barrio Trece se discontinuó en 1857 por causa de la prevista llegada del ejército federal que el presidente James Buchanan había enviado en respuesta a las alegaciones de una rebelión de mormones en Utah12.

[14 de junio de 1854]

Promovido por M. Dudley, secundado por A Cobb13 y aprobado por unanimidad, que el siguiente convenio sea concertado por quienes lleguen a ser miembros de esta sociedad, a saber, que no hablemos mal las unas de las otras, ni de las autoridades de la Iglesia, sino que procuremos, por todos los medios que tengamos a nuestro alcance, cultivar un espíritu de unidad, humildad y amor, y que este será el convenio que celebrarán todas las hermanas que se hagan miembros de esta sociedad.

[6 de mayo de 1857]

La hermana M. Busby14 propuso que el convenio concertado al comienzo de la primera organización de la sociedad debía ser renovado como sigue: Que todas las que seamos miembros de esta sociedad no hablaremos mal las unas de las otras en nuestras reuniones, ni de las autoridades de la Iglesia ni de ninguna otra persona, sino que procuraremos, por todos los medios a nuestro alcance, cultivar un espíritu de unidad, humildad y amor, y que este será el convenio que celebrarán quienes se hagan miembros de esta sociedad.