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Buscar al Señor para obtener sabiduría

Consejo Femenino de Salud

Antiguo Tabernáculo de Adobe, Manzana del Templo, Salt Lake City, Territorio de Utah

14 de agosto de 1852


Nacida en el seno de una familia de clase obrera en Guilford, Massachusetts, Phoebe Ann Morton (1786–1854) contrajo matrimonio con James Angell en Providence, Rhode Island, a la edad de dieciséis años. Tuvieron diez hijos, cuatro de los cuales murieron a temprana edad1. Tras la ruptura del infeliz matrimonio de su madre, su hijo Truman O. Angell recordaba que tenía “siete hijos que mantener, y nada sino sus manos para labrar su porvenir”. Él expresó compasión por “los sufrimientos de mi madre como consecuencia de la conducta de mi padre hacia ella… Sus problemas eran realmente grandes: casi se ahogaba en ellos”2.

Angell se bautizó en enero de 1833, cuando vivía en Nueva York3. La madre soltera se trasladó con su familia a Kirtland, Ohio, en 1834 o 1835, y más adelante se trasladaron de nuevo en 1838 a Far West, Misuri4. Estando allí ayudó a Mary Fielding Smith a dar a luz a Joseph F. Smith, y luego cuidó de ambos cuando su esposo y padre, Hyrum Smith, fue encarcelado en Liberty, Misuri5. Se unió a la Sociedad de Socorro de Nauvoo el 14 de abril de 1842. Como tenía poco dinero y pocos bienes que donar, se prestó como voluntaria para “remendar, si hacía falta, ropa vieja cuando no fuera posible conseguir tela nueva”6. Tras llegar al Valle del Lago Salado en 1848, trabajó como partera y enfermera, y a menudo visitaba y cuidaba a mujeres que estaban enfermas. Al final de su vida, en 1854, cuando su propia salud comenzó a decaer, ella recibió el mismo cuidado en retribución7.

Muchas mujeres en los siglos dieciocho y diecinueve, incluso Angell, ejercían la medicina “social”: Trataban males comunes, enfermedades y lesiones con sus propias medicinas elaboradas en casa, como pomadas, jarabes, tés, ungüentos, cataplasmas y apósitos8. Antes de que la medicina moderna alcanzara altos índices de éxito, muchas personas combinaban el entonces popular uso thomsoniano de remedios naturales y hierbas aunados a la fe y la ferviente oración, desconfiando con frecuencia de los médicos y sus remedios que no habían sido probados9. Las mujeres mormonas, como sus coetáneas estadounidenses, desarrollaron una red sanitaria informal dentro de sus comunidades en Nauvoo, Illinois, que les proporcionaba asistencia médica para sí mismas, sus familias y sus vecinos. Los líderes de la Iglesia pedían a mujeres concretas que realizaran labores de parteras y enfermeras, incluso apartándolas para estos nombramientos10. La Sociedad de Socorro de Nauvoo coordinaba el servicio al pobre y al enfermo. Aun tras la disolución de la Sociedad de Socorro de Nauvoo en 1845, las mujeres se juntaban de manera informal mientras cruzaban las planicies para asistirse y cuidarse unas a otras11.

Willard Richards, apóstol y médico thomsoniano, organizó el Consejo de Salud en 1849 en Salt Lake City para tratar los problemas sanitarios que afrontaban los santos en sus nuevas y difíciles condiciones de vida12. Las mujeres participaron y crearon una sección femenina para la capacitación de parteras13. En 1852 Angell era la presidenta del Consejo Femenino de Salud; Patty Sessions y Susannah Liptrot Richards eran sus consejeras. Cada semana se reunían y presentaban ponencias o compartían experiencias personales y recetas de medicamentos naturales. En ocasiones también hablaban en lenguas y daban bendiciones, una práctica común entre las mujeres Santos de los Últimos Días del siglo diecinueve14.

En la reunión del 14 de agosto de 1852, Angell habló de la importancia de combinar la fe con el conocimiento práctico y la experiencia al tratar al enfermo.

La hermana Angell habló y exhortó al consejo a no confiar en el conocimiento que se obtiene de los libros, ni a confiar enteramente en las hierbas, sino a buscar al Señor para obtener sabiduría15. Hizo referencia a una ocasión en Nauvoo en la que había mucha fiebre y escalofríos entre la gente. Ella clamó al Señor para que le mostrara alguna cosa que les hiciera bien. Por la noche recibió la siguiente receta como si una voz le hablara16: “Toma un poco de boneset; un puñado de lobelia; ponle medio litro de vinagre, déjalo reposar hasta mañana y adminístraselo a los enfermos cuando tengan escalofríos; una cucharada cada hora”17. Dio testimonio del gran bien que hizo esta receta, y ese verano utilizó una fanega de boneset18.